Déficit, deuda y default en los países en desarrollo

 

Francisco Mango y Enrique Aschieri

 

El siguiente artículo se propone indagar el motivo por el cual, con pocas excepciones, las deudas acumuladas por los países en desarrollo no pudieron ser amortizadas en la segunda parte del siglo XX, al menos, en el sentido dado por Keynes de que las deudas son efectivamente canceladas solo en tanto sean repagadas con recursos propios.

En un sistema monetario internacional fiduciario donde las monedas de los países desarrollados ejercen el rol de divisas, los recursos propios de los países en desarrollo se componen principalmente por resultados positivos en sus balances comerciales. Sin embargo, el orden económico internacional emanado de la posguerra y que continúa vigente en la actualidad –con sus matices– supo consolidar los esquemas de protección sectorial de los países desarrollados, cuyos gastos por importaciones constituyen el canal primario para que los países en desarrollo puedan cancelar efectivamente (esto es, en el sentido de Keynes) sus compromisos de deuda. 

En este marco, el orden económico internacional vigente propicia la formación de un ciclo recurrente y de mediano plazo en la dinámica de crecimiento de los países en desarrollo, que en el presente trabajo se definirá como Ciclo-D: déficit, deuda y default. Este ciclo comienza con una primera etapa donde los países en desarrollo, dado el proteccionismo en los países desarrollados, deben endeudarse para poder cubrir la demanda de importaciones vitales para su crecimiento económico. El ciclo sigue con una segunda etapa, en la que el endeudamiento persiste pero se redirige a financiar en mayor medida el repago de la deuda acumulada anteriormente y en menor grado las importaciones esenciales, resignando el crecimiento económico. En una última etapa, asfixiados por la carga de los servicios de la deuda externa y por la necesidad de retomar el crecimiento, los países en desarrollo incurren en un default de una parte de sus obligaciones, categoría que abarca más aristas que la mera cesación de pagos.

 

CEI Centro de Economía Internacional